Hecate Verona crea las primeras mansiones para perros con precios desde 33.500 euros

La firma Hecate Verona edifica casas de 10 m2 para canes. Están equipadas con tecnología domótica y construidas con madera, mármol y dobles cristales.

Guau. Exclamación a dos voces, humana y canina, proferida al ver estos auténticos palacetes que, no se deje engañar por la escala, son para perros. Puede que no para el suyo ni para la mía, pero sí para algunos afortunados cuyos dueños están dispuestos a desembolsar más de 30.000 euros en una caseta con hechuras de mansión y soluciones domóticas. ¿Quiénes son ellos? “Por regla general, nuestro cliente es una persona que compra un producto por la simple razón de que le gusta y se lo puede permitir”. Así los perfila Alice Williams (Estocolmo, 1974), directora creativa y cofundadora de Hecate Verona, quien no concreta más allá de que pueden ser “gente de negocios, amantes de la arquitectura, una estrella de pop o simplemente una persona que ama el lujo”. Y a su perro.

Están hechas de madera, mármol y piedra dolomita para evitar arañazos.

La ecuación es sencilla. Si uno habita en una de esas propiedades que hacen preguntarse “quién vivirá ahí”, lo mismo desea para su mascota y había un vacío en el mercado del lujo al respecto. “Históricamente, la casa del perro era pequeña y de tablones, por así decirlo, una caja con un agujero. Nos preguntamos por qué no podía ser tan bonita y elegante como la de su dueño”, explica Williams, con experiencia en el sector inmobiliario y, curiosamente, sin perro. “Tengo que viajar mucho”, argumenta sobre esta paradoja, al frente de una firma de lujo caprichoso radicada en Londres y en la que actualmente trabajan 11 personas. “El modelo más grande se compone de más de 3.000 pequeñas piezas, que se hacen y ensamblan a mano. Este proceso puede implicar por encima de 2.000 horas de trabajo en un plazo de tres a cuatro meses”. De hecho, tres años transcurrieron desde que nació la idea hasta que en 2016 instalaron la primera totalmente funcional, con el savoir faire de artesanos curtidos en la construcción de yates. “Diseñar un edificio de este estilo en miniatura se demostró complejo, ya que los arquitectos están acostumbrados a trabajar con proporciones grandes y soluciones tradicionales”, explica. Ahora desde sus talleres del condado de Cheshire construyen para jardines de todo el mundopalacios de aires californianos o villas porticadas al estilo de la Roma imperial para moradores de cuatro patas.

Dos estancias

Leo su pensamiento: ¿acaso no son estas residencias pensadas, en realidad, para el que se entretiene con su American Express y no tanto para el que disfruta con un hueso? Para esos que hacen llegar una foto de su casa y el encargo de una réplica para su fiel amigo. Williams rebate la idea a golpe de psicología canina: “El perro pronto se da cuenta de que tiene todas las comodidades y una temperatura más adaptada a sus necesidades que la del interior de la casa, lo cual le invita a disfrutar más del exterior y mostrarse más activo. Le protege de las temperaturas extremas y se convierte en su palacio personal, su espacio seguro y tranquilo desde el que puede vigilar su territorio, ya que las ventanas se han adaptado a su altura”. Aseguran haber sometido a prueba las construcciones con diferentes razas y haber consultado con veterinarios y especialistas para definir el espacio, que queda dividido en un dormitorio y un coqueto salón.

La empresa tiene cuatro modelos de serie: dos tamaños de villas coloniales, la mansión Roma imperial y el palacio español.

Pese a la corta vida de la empresa, que debe su nombre a la diosa griega Hécate, siempre acompañada de una jauría de perros, y al hecho de que la idea surgiera en la ciudad italiana de Verona, ya acumula un buen anecdotario que la directora creativa enumera con ligereza. Un cliente de Mónaco les aseguró que ninguno de los coches de su colección generaba tanto entusiasmo entre sus invitados como la casita del perro de su residencia de verano. Otro de Suiza encargó una como regalo, que ya se sabe que cada vez es más difícil sorprender con algo especial. Incluso una familia italiana se hizo con una, ¡antes de tener mascota!

Vayamos al interior (de hecho, puede hacerlo levantando una de las paredes laterales). Como en cualquier construcción de última generación, cuentan con el sistema Smart Home desde el que se puede controlar, mediante una aplicación, las luces, mantener una temperatura constante, regular comida y agua, e incluso, comunicarse mediante una pantalla con micrófono que funciona como si fuera Skype. “Hasta el momento no hemos tenido ninguna petición de instalar una televisión, pero podríamos”, asegura Williams. Sólo faltaría que después de todo su amigo peludo siguiera prefiriendo sestear acurrucado en el sofá de la vivienda familiar.

Construcción a lo grande

La arquitectura más clásica determina los cuatro modelos de serie: dos tamaños de villas coloniales, la mansión Roma imperial y el palacio español. Las ventanas son de doble cristal, para proteger al animal, con molduras finas de aluminio. El techo se compone de pequeñas tejas hechas ex profeso de arcilla y cemento. La construcción es estanca y las superficies están tratadas para resistir el azote de la lluvia. Respecto a los materiales, apuestan por maderas como haya, roble y alerce, y por el mármol y piedra dolomita tratados para evitar arañazos. Y el precio varía en función del modelo, el tamaño, los materiales y el equipo tecnológico, pero cifran en 33.550 euros el punto de partida. ¿Límite? El que el cliente quiera, pero podría rondar los 160.000 euros, porque también realizan diseños a medida. La casa alcanza un peso total de entre 650 y 1.400 kg.

El peso de las “casetas” oscila entre 650 y 1.400 kg.

Fuente: http://www.expansion.com/fueradeserie/arquitectura/2017/09/18/59b7c14aca47416d388b45ab.html

Recent Posts

Leave a Comment